24/02/2024

El tenso cruce entre Volodimir Zelenski y su «peor enemigo» durante la asunción de Javier Milei en Buenos Aires


La toma de posesión de Javier Milei sirvió para que el presidente ucraniano Volodimir Zelenski y el primer ministro húngaro Viktor Orban cruzaran unas palabras. No se supo lo que se dijeron, pero el cruce quedó registrado en video. El húngaro, el mejor aliado del presidente ruso Vladimir Putin entre los 27 gobiernos de la Unión Europea, es el único que anuncia que bloqueará esta semana, en una cumbre en Bruselas, todo el paquete que los europeos preparan para ayudar a los ucranianos a resistir contra la guerra de agresión rusa.

En el ajetreo de la asunción y con las cámaras puestas en el flamante presidente argentino, el breve diálogo pasó (casi) inadvertido este domingo, en la zona destinada para los mandatarios extranjeros, en el Congreso nacional. Pero algunas miradas lo registraron, levantando un par de cejas.

El primer ministro Viktor Orban (der.) y el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, en Buenos Aires. Foto: APEl primer ministro Viktor Orban (der.) y el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, en Buenos Aires. Foto: AP

La cadena británica BBC tituló este lunes: «La intensa charla de Zelenski con Orban de Hungría», pero admitió que solo un ávido lector de labios podría saber qué se dijeron. La charla está llena de gestos y caras que delatan tensión.

«El presidente Volodimir Zelenski ha tenido una breve -pero intensa- conversación con el hombre que amenaza con bloquear las aspiraciones de Ucrania a la UE», termina explicando la BBC, al mostrar el video que se viralizó en las redes.

La ayuda de la UE en peligro

La Unión Europea tiene preparado un fondo financiero de 50.000 millones de euros para los próximos cuatro años. Eso debería ser suficiente para sostener la economía ucraniana, también enchufada al gotero del FMI.

La otra gran decisión, a la espera de que Orban levante su veto, es la apertura formal de negociaciones de adhesión de Ucrania a la Unión Europea. Europa prometió además a Ucrania que este año le entregaría un millón de obuses de artillería, pero no llegará ni a la mitad porque la industria militar europea es incapaz de producir a esa velocidad.

Nada va a cambiar de un día para otro y la negociación durará probablemente más de una década (hay 33 capítulos que se deben abrir y cerrar por unanimidad de los 27), pero la historia dice que cuando un país empieza a negociar su adhesión al bloque ya no hay vuelta atrás en ese camino. Zelenski necesita ese respaldo político como el agua porque tiene que ofrecer a su población, cansada de la guerra, una luz al final del túnel de la guerra y esa luz, con Rusia al este, sólo puede ser acercarse a la Unión Europea.

Volodimir Zelenski, durante una rueda de prensa en Buenos Aires. Foto: Reuters Volodimir Zelenski, durante una rueda de prensa en Buenos Aires. Foto: Reuters

Los europeos han usado todas las zanahorias disponibles para intentar convencer a Orban. La Comisión Europea desbloquea ahora 10.000 millones de euros para Hungría que estaban bloqueados por la deriva iliberal del gobierno húngaro y sus acometidas contra la independencia judicial, de los medios de comunicación y el masivo fraude en la gestión de fondos europeos anteriores. Pero si en otras ocasiones Orban había aceptado estas transacciones para mover su posición, esta vez lo esconde muy bien o ha cambiado y va al choque hasta el final.

Los ultras, con el viento en popa

El húngaro ve cómo la extrema derecha gobierna en Italia y puede gobernar en Países Bajos y cómo en Eslovaquia hay un supuesto socialdemócrata que se comporta como los ultraderechistas. Ante las próximas elecciones europeas los ultras tienen el viento de cola y Orban tiene rencillas personas con Zelenski, quien lo regañó ante los 27 en la cumbre del 24 de marzo de 2022.

Los sondeos dicen que la población húngara, cuyos medios están absolutamente volcados a favor de Orban, no quiere ayudar más a Ucrania y el líder húngaro ve cómo le crece a su derecha (siempre hay espacio para ir un poco más hacia el extremo) un partido llamado “Nuestra Patria”.

La cumbre debe además desbloquear otros 20.000 millones de euros de ayuda militar, indispensables, junto con los fondos de Washington, para que Ucrania pueda resistir a Rusia. Y ahí no está sólo en contra Hungría. También lo está Alemania, que prefiere que la ayuda militar sea esencialmente bilateral, que cada uno pague lo suyo.

El presidente del Consejo Europeo, el liberal belga Charles Miguel, viajó la semana pasada a Budapest. Orban fue recibido con todos los honores en el Elíseo en París por el presidente francés Emmanuel Macron y recibió llamadas del alemán Olaf Scholz y del español Pedro Sánchez (España ostenta hasta el 31 de diciembre la presidencia semestral del Consejo de la Unión Europea). Pero por ahora nada sirvió porque Orban no quiere ni hablar del tema y pidió a Michel que saque de la agenda de la cumbre, a celebrar jueves y viernes, todo lo relacionado con Ucrania.

Ucrania corre «un riesgo mortal»

A Ucrania le falta munición, le falta dinero, le faltan amigos. Además de sus problemas en Bruselas, también los tiene en Washington, a donde Zelenski viajó tras la toma de posesión de Milei. Los Republicanos bloquean el paquete de ayuda financiera y militar que la Administración Biden preparó para sostener a Ucrania este próximo 2024. La primera dama ucraniana, Olena Zelenska, dijo el domingo en una entrevista a la BCC que si se frena la ayuda (financiera y militar) su país corre “un riesgo mortal”.

El jefe del gobierno alemán, Olaf Scholz, dijo este sábado durante un congreso de su partido, el socialdemócrata, que Alemania “seguirá apoyando a Ucrania en su guerra de defensa. Lo hacemos con ayuda financiera y con entregas de armas. No, esta guerra no acabará probablemente tan rápido como hubiéramos deseado. Por eso debemos poder seguir haciendo lo que hacemos ahora, este año, el año que viene y el año siguiente. Si otros se cansan (de ayudar), nosotros debemos aumentar nuestra parte”.

La presidenta de la Comisión Europea, Úrsula Von der Leyen, dijo el domingo que si Rusia vence a Ucrania y controla el país la amenaza para la seguridad del resto de Europa se disparará. Las conclusiones de la cumbre de este jueves y viernes, que Clarín pudo consultar el viernes pasado, repiten que la Unión Europea no abandonará a Ucrania, que puede contar “con un apoyo inquebrantable” y que seguirá habiendo sostén militar y financiero, pero son conclusiones que deben aprobarse por unanimidad y el húngaro Orban, caballo de troya del Kremlin, bloquea todo en un juego chantajista que otras veces le ha servido para obtener algo a cambio.

Un plan B, sin Hungría

Los europeos discuten planes B sin Hungría, como dividir los 50.000 millones de euros de ayuda financiera (17.000 en transferencias y 33.000 en préstamos a tasas muy bajas) en ayudas bilaterales de los Estados miembro en lugar de en un paquete de la Unión Europea. Esa solución bilateral, país por país, es imposible de aplicar en cambio a la apertura de negociaciones de adhesión.

Sobre esas negociaciones sólo aparece el veto húngaro, pero detrás de Orban se esconden otros que no quieren aparecer en la foto de los malos y que usan a Orban para no tener que dar la cara. Fondos, munición y acercamiento político, tres sujetos sin cerrar que pueden acabar por convertir esta cumbre en una bronca política interna europea y en un desastre diplomático.



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