24/02/2024

“Las ferias son un espacio de encuentro con los clientes”


Brand Studio para FERIEROS

La historia de la consignataria Campos y Ganados SA se inicia en 1956 con la fusión de dos casas ferieras del interior bonaerense. Más acá en el tiempo, en 1988, quedó al mando de Oscar Subarroca, quien empezó su vínculo con el mundo de los remates ganaderos con apenas 14 años, en una feria de Ramallo.

Hoy Subarroca continúa al frente. Pasaron 46 años desde que ingresó a la consignataria, una de las primeras en el país en dar remates televisados, transmitidos desde el Museo Criollo de los Corrales, en el antiguo Mercado de Liniers.

A propósito del Mercado de Liniers, mudado a Cañuelas y transformado en el moderno Mercado Agroganadero, Subarroca fue su último presidente. Se desempeñó en ese cargo elegido por sus colegas y le tocó “cerrar la tranquera” del viejo mercado, que funcionó durante 121 años en el barrio de Mataderos. Fue un hito en la historia de la ganadería nacional.

Los orígenes

Francisco Subarroca y su mujer Haydeé compraron una de las primeras casas levantadas en Pérez Millán, pueblo del partido de Ramallo, ubicada a una cuadra de la estación del ferrocarril. Allí instalaron un almacén de ramos generales. En ese escenario nació Oscar, que a los 14 años ingresó a la firma local Jorge Mutti y Cía., deslumbrado por la actividad feriera. “Hacía todo lo que hace alguien que está aprendiendo: recibía y apartaba la hacienda que llegaba en los camiones, a la tarde era boletero”, recuerda Subarroca. Así empezó su carrera en el rubro.

Escenario ideal. Oscar Subarroca, brazo en alto, en una pasarela de feria, su ambiente natural.Escenario ideal. Oscar Subarroca, brazo en alto, en una pasarela de feria, su ambiente natural.

Vio interrumpido el camino cuando le tocó cumplir con el servicio militar. Luego inició sus estudios de Veterinaria, que dejaría; paralelamente, ingresaba a la casa Adolfo Bullrich y Cía., reconocida consignataria y administradora de campos y estancias, en la que trabajó recorriendo establecimientos y revisando hacienda.

El paso siguiente lo dio en el periodismo agrario: integró el staff de Clarín Rural. “Cubría ferias en el interior y hacía informes; en ese entonces se empezó a transformar el precio vendido al bulto con un cálculo que hacíamos del kilaje de los animales y se daba el precio del kilo en pie”, explica; al tiempo que repasa nombres de sus compañeros de tareas: Marcelo Bragagnolo, Marcelo Guevara y Susana Merlo.

En esa época, por su labor periodística, recorrió el ambiente feriero, donde gestó muchas relaciones. Enumera firmas: Daroca, Vicco y Verón en Entre Ríos, Casa Tapia en Baradero, Casa Lago en General Lamadrid, Azcona en Azul, Miramont y Casa Naveyra Hnos. en Ayacucho, Eduardo J. Macchi en Maipú, Battistezza SRL y Hacendados del Este en Dolores. “Estuve en la época de pleno apogeo de esas casas feria; algunas no existen más”, dice.

Hito en el camino

El año fue 1977. Terminada su experiencia en Clarín, Subarroca ingresó a la consignataria Campos y Ganados SA, de la que no se iría más. La firma funcionaba desde 1956, cuando surgió producto de la fusión de dos casas: Julianelli, Arex, Oroquieta y Cía., de Benito Juárez, y Eduardo J. Macchi, de Maipú. “Las dos firmas daban ferias de invernada y se unieron para instalar una casilla en el Mercado de Liniers. Campos y Ganados continúa esa tradición de ferias y se conforma para remitir hacienda gorda a Liniers”, resume Subarroca. El tuvo a su cargo el martillo precisamente en el predio de Mataderos desde principios de los 90 hasta que dejó de funcionar en 2022, y hoy lo hace en las pasarelas del Mercado Agroganadero

El rematador se asoció con Guillermo Burgin en su entrada a Campos y Ganados, y esa sociedad se mantuvo hasta 1988, cuando se retiró Burgin y él quedó al frente. En aquellos años, la actividad se expandió y se multiplicaron las ferias en la vasta geografía bonaerense: Capitán Sarmiento, Baradero, Bolívar, Pehuajó, Benito Juárez, una plaza fuerte con Paco Cosentino como representante, Ingeniero Thompson, partido de Tres Lomas, y San Cayetano.

Encuentro. Las ferias son espacios sociales que reúnen a protagonistas del mundo ganadero.Encuentro. Las ferias son espacios sociales que reúnen a protagonistas del mundo ganadero.

Actualmente, la firma mantiene la feria de Claraz, en Necochea, con la representación a cargo de José “Chamaco” Etcheber. “Las ferias son un espacio de encuentro, de contacto directo con los clientes, que se sienten representados por el feriero. Son imborrables el afecto y la confianza, eso es lo que hace a esta profesión”, sostiene.

Los “martillos” de Campos y Ganados son reconocidos en el ambiente. Ahí pasó Víctor Sisinni, también Manuel Lanusse y Juan Arrix, todavía activo; además del propio Subarroca, claro está.

Haciendo punta

“Campos y Ganados es la firma que más remates ha dado por Canal Rural”, afirma el martillero. Esas subastas arrancaron en 2002; la consignataria fue de las primeras en adoptar la modalidad y, a la fecha, contabiliza 231. También fue pionera en rematar hacienda engordada a corral en Liniers.

Subarroca destaca que en el primer remate televisado desde el Museo Criollo de los Corrales “se vendieron novillos y vacas gordas de exportación, con certificado, y estuvo presente el entonces presidente del SENASA, Bernardo Cané”.

En 2007, primera edición de Expoagro, la consignataria remató 12.000 cabezas por televisión. “Ese fue el boom de los televisados. Después de ese remate, el impacto en la ganadería fue muy fuerte y muchas firmas colegas comenzaron a dar remates por televisión”, agrega.

El valor de la palabra

“El Mercado de Liniers para mí significa 45 años de vida”. Lo expresa Subarroca, mientras reivindica la rutina de levantarse a las cinco de la mañana para llegar a su lugar de trabajo y librar “sanas batallas” con los compradores para lograr buenos precios. También evoca de aquel espacio ya mítico el boliche de Malaquías, el churrasco o el matambrito a media mañana y al “querido Esteban D’apice, que informaba los valores alcanzados en las operaciones”.

“Fue una gran emoción haber cerrado el Mercado de Liniers y pasar al Mercado Agroganadero de Cañuelas. Fue un cambio positivo”, dice.

Lleva una vida en los corrales. Subarroca siempre agradece a los clientes que lo han acompañado a lo largo de los años y al equipo que lo secunda en la firma, con su hermano Roberto y Martín García; siente la ausencia de Mario Cibran, que estuvo desde el principio. Y define certeramente la actividad que lo apasiona: “El negocio de la consignación de hacienda se basa estrictamente en la confianza que deposita el productor ganadero en el feriero. Es un negocio que fue y es de palabra; al día de hoy sigue siendo así”.



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