24/02/2024

Un arranque vertiginoso



Estamos viviendo intensamente el arranque de la era Milei. Vertiginoso, sin duda, con anuncios que marcan una clara vocación por cumplir los objetivos marcados en la campaña.

Si alguno pensaba en el “teorema de Baglini” (cuánto más cerca del poder, mayor atenuación de las medidas que fueron promesa de campaña), lo sucedido en la primera semana de gestión remarca lo contrario. En los dos temas cruciales, seguridad y economía, las definiciones se convirtieron en decisiones.

En seguridad, el desembarco de Patricia Bullrich en Rosario con el “Plan Bandera” para enfrentar el narco; y el protocolo anti piquetes (el que corta pierde el plan, que viene con aumento). Y en economía, se tomaron decisiones de altísimo impacto, también para el agro, que es lo nuestro.

La fuerte devaluación, que llevó al dólar de 375 a 820 pesos, significó un drástico achicamiento de la brecha cambiaria. Encima, sorprendió la caída del dólar blue, que había superado los 1.100 pesos en el final de la era K, ubicándose ayer en 950. Una convergencia que nadie imaginaba. Para el agro es un nuevo telón de fondo, removiendo una de las dos lacras que pesan sobre el sector.

La otra es la de las retenciones. Es cierto, en este caso no se cumplió con la promesa de campaña, que era la eliminación lisa y llana. Pero hay un hecho que reconoció el propio titular de la Sociedad Rural Argentina: esta vez, los derechos de exportación no discriminan contra el campo. Corren para todas las exportaciones. Igual, remarcó que el agro viene poniendo desde el 2021, acumulando 200.000 millones de dólares de aportes en estas dos décadas.

Además, en su temprana reunión con las máximas autoridades del área, incluso antes de que Fernando Vilella fuera confirmado como secretario de Agricultura, recibió la definición de que este aumento de las retenciones es temporario. En algunos, el tiempo fue extremadamente corto, atendiendo a la difícil situación que vienen padeciendo.

Por ejemplo, los productos de economías regionales y los lácteos, que fueron exonerados de esta gabela y quedaron con dólar lleno. Un poroto que se anota Vilella, mostrando que su área tiene peso y capacidad de convicción ante el ministro de Economía en temas que escapan de su área de decisiones.

Lamentablemente, no sucedió lo mismo con el complejo soja, que ya había quedado gravada con la misma alícuota del 33% para el poroto. Es el único producto de la economía que quedó discriminado (frente al 15% general). Encima, ayer se anunció que los productos de valor agregado, la harina y el aceite, que tributaban el 31, subieron 2 puntos. Y quedaron equiparados con el de la semilla sin procesar.Recordemos que el 80% de la soja sale procesada y constituye la mayor fuente de divisas de toda la economía, con embarques por 20 mil millones de dólares en 2024. No es moco de pavo: a los precios de hoy, esos dos puntos extra significan unos 400 millones de dólares adicionales que se extraen a la cadena agroindustrial para mejorar la recaudación.

Entre los productores, está muy arraigada la convicción de que ese diferencial es una ventaja para la industria (de hecho lo es) y muchos vienen fogoneando su final. Otra cosa hubiera sido eliminar el diferencial reduciendo el arancel del poroto del 33 al 31%. Algunos celebran la decisión y se la anotan como una victoria, pero la realidad es que disminuyó el poder de compra de los procesadores. Ese diferencial se vuelca en buena medida al mercado y resta competitividad a quienes solo exportan poroto sin procesar.

Otro tema sobre el que conviene insistir es que, en la medida en que el gobierno siga requiriendo fondos vía retenciones, arbitre los mecanismos para su devolución. Al menos para el complejo sojero, que es el que quedó discriminado. Milei había dicho que la forma de eliminar las retenciones era tomarlas a cuenta del impuesto a las ganancias. Es un buen momento para empezar, al menos con los fondos adicionales que aporta la soja por sobre el 15% general.



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