13/04/2024

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Amit Soussana, el drama de una rehén israelí violada en el ataque terrorista de Hamas en Gaza


Amit Soussana, una abogada israelí, fue secuestrada en su casa el 7 de octubre, golpeada y arrastrada hasta Gaza por al menos 10 hombres, algunos de ellos armados. Varios días después de su cautiverio, dijo, su guardia comenzó a preguntarle sobre su vida sexual. Soussana dijo que la mantuvieron sola en un cuarto encadenada por su tobillo izquierdo.

A veces, el guardia entraba, se sentaba a su lado en la cama, le levantaba la camisa y la tocaba, dijo. También preguntó repetidamente cuándo le vendría el período. Cuando terminó su período, alrededor del 18 de octubre, ella trató de disuadirlo fingiendo que estaba sangrando durante casi una semana, recordó. Alrededor del 24 de octubre, el guardia, que se hacía llamar Muhammad, la atacó, dijo.

Temprano esa mañana, dijo, le quitó la cadena y la dejó ir al baño. Después de que ella se desnudó y comenzó a bañarse, Muhammad regresó sosteniendo una pistola. “Se acercó a mí y me apuntó con el arma a la frente”, recordó. La obligó a sacarse una toalla que la cubría y la golpeó varias veces y la regresó a punta de pistola a la habitación cubierta de imágenes del personaje de dibujos animados Bob Esponja, recordó. Luego apuntándole con el arma, “me obligó a cometer el acto sexual con él”.

Soussana, de 40 años, es la primera israelí que habla públicamente sobre la agresión sexual en su contra durante su cautiverio tras el ataque el grupo terrorista en el sur de Israel. En sus entrevistas con The Times, proporcionó amplios detalles sobre la violencia sexual y de otro tipo que sufrió durante una terrible experiencia de 55 días. Su relato es consistente con lo que les dijo a dos médicos y a un trabajador social menos de 24 horas después de ser liberada el 30 de noviembre.

Amit Soussana, en enero pasado tras ser liberada. Foto ReutersAmit Soussana, en enero pasado tras ser liberada. Foto Reuters

Soussana describió haber sido retenida en media docena de sitios por su secuestradores, incluidas casas privadas, una oficina y un túnel subterráneo. Más adelante la ataron entre dos sofás y la golpearon.

Investigación

Durante meses, Hamas y sus partidarios han negado que sus miembros hayan abusado sexualmente de personas en cautiverio o durante el ataque terrorista del 7 de octubre. Este mes, un informe de las Naciones Unidas decía que había “información clara y convincente” de que algunos rehenes habían sufrido violencia sexual y que había “motivos razonables” para considerar que se produjo violencia sexual durante la redada, al tiempo que reconocía los “desafíos y limitaciones” de examinar la cuestión.

Después de ser liberada junto con otros 105 rehenes durante un alto el fuego a finales de noviembre, Soussana habló públicamente sólo en términos vagos sobre su trato en la Franja de Gaza, cautelosa a la hora de relatar una experiencia tan traumática.

Cuando el grupo terrorista la filmó minutos antes de ser liberada, dijo que fingió haber sido tratada bien para evitar poner en peligro su liberación. Soussana dijo que había decidido hablar ahora para crear conciencia sobre la difícil situación de los rehenes que aún se encuentran en Gaza, cuyo número se ha calculado en más de 100, mientras las negociaciones para un alto el fuego fracasan.

Horas después de su liberación, habló con una importante ginecóloga israelí, Julia Barda, y una trabajadora social, Valeria Tsekhovsky, sobre la agresión sexual, dijeron las dos mujeres en entrevistas separadas con The Times. Un informe médico presentado conjuntamente por ellos y revisado por este diario resume brevemente su relato. “Amit habló de inmediato, con fluidez y en detalle, no sólo sobre su agresión sexual sino también sobre las muchas otras experiencias que experimentó”, dijo Barda.

Al día siguiente, el 1 de diciembre, compartió su experiencia con un médico del Centro Nacional de Medicina Forense de Israel. Siegal Sadetzki, profesora de la facultad de medicina de la Universidad de Tel Aviv que ayuda y asesora a la familia de la mujer, dijo que Soussana le contó sobre la agresión sexual pocos días después de su liberación. Soussana también habló con el equipo de la ONU que publicó el informe sobre violencia sexual.

Un portavoz de Hamas, Basem Naim, reconoció que era esencial que su organización investigara estas alegaciones, las acusaciones de Soussana, pero que era imposible en “las circunstancias actuales”. Naim puso en duda el relato de Soussana y preguntó por qué no había hablado públicamente sobre el alcance de su maltrato. Dijo que el nivel de detalle de su relato hace “difícil creer la historia, a menos que haya sido diseñada por algunos agentes de seguridad”.

«Para nosotros, el cuerpo humano, y especialmente el de la mujer, es sagrado», dijo, añadiendo que las creencias religiosas de Hamás «prohíben cualquier maltrato a cualquier ser humano, independientemente de su sexo, religión o etnia».

Naim criticó al Times por la cobertura insuficiente del sufrimiento palestino, incluidos informes de agresión sexual por parte de soldados israelíes a mujeres palestinas, que han sido objeto de investigaciones por parte de funcionarios de la ONU, grupos de derechos humanos y otros. También sostuvo que “los rehenes civiles no eran el objetivo” de la redada y que “desde el primer momento hemos declarado nuestra disposición a liberarlos.

Sin embargo un documento de planificación del grupo Hamas hallado en una aldea poco después del ataque sanguinario del 7 de octubre, decía: “Tomar soldados y civiles como prisioneros y rehenes para negociar con ellos”. Un vídeo del 7 de octubre muestra a militantes uniformados de la organización integrista secuestrando a civiles.

Soussana vivía sola en una pequeña casa de una sola planta en el lado occidental del kibutz Kfar Azza. Después de escuchar sirenas que advertían de ataques con cohetes el 7 de octubre se refugió en su dormitorio, que era el refugio reforzado e la casa. Desde su dormitorio, Soussana escuchó cómo los disparos de los atacantes se acercaban.

El pequeño kibutz se encuentra muy cerca de la frontera con Gaza y fue una de las dos docenas de aldeas, ciudades y bases militares israelíes invadidas ese día por los atacantes que mataron a 1.200 personas, entre ellas muchas mujeres y niños, y unos 240 fueron secuestradas.



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