La reina Máxima deberá convivir con un gobierno de extrema derecha en Países Bajos: ¿Qué se espera?

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La extrema derecha entra en otro gobierno europeo y cada vez gana más peso en las instituciones del bloque, que se renovarán con los comicios del próximo 9 de junio.

Después de meses de negociaciones, cuatro partidos holandeses alcanzaron un pacto para formar un Ejecutivo de coalición que desplazará al país a la derecha. Los reyes Guillermo y Máxima deberán convivir por primera vez con un gobierno de ideas extremistas en algunos temas.

El PVV de extrema derecha de Geert Wilders, el NCS conservador de Pieter Omtzigt, los populistas agrarios de Caroline van der Plas y los liberal-conservadores de Dilan Yesilgöz (sucesora del saliente primer ministro Mark Rutte) unen fuerzas con la condición de que el propio Wilders, el más votado en los comicios, ni sea primer ministro ni tenga cartera ministerial. Habrá, eso sí, varios ministros de su partido.

El gobierno será liderado por una personalidad independiente pero afín a los partidos del pacto. Se baraja el nombre de Ronald Plasterk, antiguo diputado laborista que con los años fue derivando hacia puntos de vista reaccionarios.

Su partido le advierte que será expulsado del mismo de aceptar el cargo. Los jefes de filas de los partidos no participarán en el gobierno y quedarán como líderes parlamentarios porque al vetar a Wilders como miembro del gobierno tuvieron que quedarse también fuera Omtzigt, Van der Plas y Yesilgöz.

Geert Wilders y otros líderes de su partido y otras formaciones de ultraderecha, al anunciar su acuerdo este jueves en La Haya. Foto: AFP  Geert Wilders y otros líderes de su partido y otras formaciones de ultraderecha, al anunciar su acuerdo este jueves en La Haya. Foto: AFP

El pacto

Wilders estaba en la gloria el miércoles a última hora cuando se anunció el pacto: “Si funciona será un día histórico”, dijo quien durante años ha sido el apestado de la política holandesa, el hombre con el que nadie pactaba.

Los partidos acordaron un giro conservador (y hasta reaccionario en algunas políticas, como la migratoria) que tendrá en cuenta casi todo lo que defendía el programa de la extrema derecha, el más votado en las legislativas del pasado noviembre con el 25% de los sufragios en unas elecciones en las que más de una decena de formaciones lograron entrar en el Parlamento.

El acuerdo abre la puerta de otro gobierno europeo a la extrema derecha, después de que ahora mismo ya participen en coaliciones en los de Finlandia, Italia, Hungría, Eslovaquia o Bulgaria, en gobiernos regionales en España y puedan tocar poder nacional en los próximos meses en Austria y Bélgica.

Su presencia cada vez mayor en las instituciones, también en las europeas, está sirviendo a la vez para dos cosas. Por una parte, esos líderes, como se en el caso de la italiana Giorgia Meloni, abandonan sus ideas más radicales, sobre todo las relacionadas con la Unión Europea y la OTAN. Por otra parte, las políticas europeas, sobre todo en materia migratoria, y las políticas nacionales en asuntos de valores, se mueven sustancialmente hacia el conservadurismo y el reaccionarismo.

La reina Máxima Zorreguieta deberá convivir con un Ejecutivo de extrema derecha en Países Bajos. Foto: AFP  La reina Máxima Zorreguieta deberá convivir con un Ejecutivo de extrema derecha en Países Bajos. Foto: AFP

Este asunto puede tensar las costuras de la nueva coalición. Wilders ya dijo en la tarde del jueves que quiere que su país no respete la normativa europea en materia de asilo.

Dijo que entiende que podrían pasar años hasta que lo consiguieran y que mientras tanto la política migratoria del país será “lo más estricta posible”. Dinamarca no aplica la política de asilo europea, pero lo hace porque así lo negoció antes de su adhesión al bloque, como otros países no tienen, por ejemplo, el euro, que sólo comparten 20 de los 27.

El pacto sirve también para que Rutte, quien fuera primer ministro durante tres lustros, pueda dar el salto después de verano a la secretaría general de la OTAN, cargo para el que es favorito y en el que sucederá al socialdemócrata noruego Jens Stoltenberg justo cuando la OTAN recupera su sentido tras el ataque ruso a Ucrania. A la vez, tiene una derivada en el Parlamento Europeo.

Socialdemócratas, ecologistas y liberales pactaron la semana pasada no tener ningún tipo de colaboración, ni en Bruselas ni en las capitales nacionales, con la extrema derecha. Ahora los liberales holandeses violan ese pacto para formar gobierno.

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