12/06/2024

“En Cuba todavía hay una maquinaria que garantiza el control social”


No hay comida, ni pan, ni leche, ni arroz ni combustible en Cuba. La crisis del costo de vida lanzó a los cubanos a la calle en inéditas marchas, que se unieron en un grito: ”Comida y libertad”. Desde las más pequeñas ciudades de la isla a las más simbólicas, todos marcharon en un proceso que deslegitima una revolución cubana de nonogenarios, cuyos símbolos se han extinguido junto con la ilusión. En las protestas se canta el himno nacional ,antes en manos de los revolucionarios, como una apropiación de la sociedad civil democrática.

El gobierno distribuyó arroz frente a las protestas porque sabe que su pueblo tiene hambre. Pero , al mismo tiempo, con una juventud que no conoció la magia de la revolución castrista y nació con la crisis, para quien los slogans internacionalistas no tienen significado ni futuro, la protesta se ha transformado en oposición política . La internet ha distribuido por la isla el mismo efecto que generó la llegada del turismo en los 80 o la prohibida Perestroika y “Glasnost” soviética: la información, que puede hacer tambalear al régimen. No por un golpe sino por la fuerza de su sociedad a una convocatoria a elecciones libres. Un serio desafío al régimen, que está perdiendo representatividad y no logra modernizarse ni consigue herederos creíbles. Manuel Costa Murúa es profesor de Historia cubano .Una de sus más lúcidos analistas políticos, la cara más reconocida de la oposición pacífica y presidente de la Concertación democrática Frente en Cuba, además de ser uno de los vicepresidentes del Consejo para la Transición Democrática en Cuba. Este fue su diálogo con Clarín desde La Habana para analizar el delicado clima económico, social y político en la isla.

¿Por qué se ha llegado a esta situación? ¿Podría describirnos cómo es la vida cotidiana en las actuales condiciones?

– La situación es muy precaria. Está sostenida por los mágicos, que tienen que ver con la inercia del país. Hay una precariedad junto y combinada con una tensión social permanente, por las críticas condiciones cotidianas de los cubanos. Las necesidades pre básicas de nosotros como ciudadanos están totalmente rotas, desecha su capacidad para satisfacer. Un día concreto para muchas familias es un día de hambre literal. Que los padres se quitan lo poco que pueden tener para garantizar que los hijos o puedan llevar una pequeña merienda a la escuela o garantizar que puedan almorzar o comer ese día. Cuando en las protestas recientes en el oriente del país se decía, “tenemos hambre”, era una expresión literal de las condiciones y las situaciones que tiene cada cubano, en sentido general.

Solo una pequeña minoría puede decir que satisface las tres comidas básicas del día: el desayuno, el almuerzo y la comida. Eso lo garantiza solo alrededor del 5% de la población cubana. El resto o almuerza o come o desayuna y merienda durante el mediodía para hacer una cena minúscula en la noche. Esa es la situación cotidiana y diaria. Se ha agravado por los cortes permanentes y sistemáticos, en algunos casos de electricidad, la falta de agua, el problema con el transporte y lo que podríamos resumir claramente como la condición fallida de un Estado, que no puede garantizar los mínimos para la gobernanza cotidiana del país.

-No hay pan, no hay leche, no hay electricidad, no hay transporte, no hay combustible. ¿Cómo sobreviven, no solamente los cubanos, sino el régimen?

-El régimen sobrevive porque recordaremos que el régimen cubano tiene una atrofia muscular de poder, en que el brazo que tiene que alimentar a la sociedad cubana es sacrificado a favor del brazo que reprime y controla la sociedad cubana.

Hay una maquinaria cada vez más quebrada, pero todavía sostenida y sostenible, de represión, que garantiza que el régimen logre controlar a la sociedad.

Lo que está sucediendo ahora mismo es la capacidad, no de legitimidad del régimen- el régimen no goza de legitimidad- sino la capacidad física de represión que tiene el gobierno sobre la sociedad cubana. Se les escapa en estos momentos. Pero tiene una maquinaria bastante aceitada para tratar de controlar, contener y sobre todo, quebrar esos pequeños canales o espacios , que la sociedad civil se va articulando para expresarles estas demandas agregadas que tiene la sociedad . Ya no solo de pan, ya no solo de corriente, ya no solo de leche, sino también de libertad, de mayor participación política y de autonomía. De eso se trata para muchos sectores dentro de la sociedad cubana.

-Ahora han comenzado fuertes protestas en diferentes ciudades , que se extienden a lo largo del país. ¿En qué ciudades están ahora? ¿Qué es lo que reclaman?

Un vendedor ambulante de verduras empuja su carretilla en La Habana (Cuba). Foto EFEUn vendedor ambulante de verduras empuja su carretilla en La Habana (Cuba). Foto EFE

-Empezaron muy sintomáticamente por la provincia de Holguín, realmente unos pequeños municipios ,alrededor del 14-15 de marzo. Luego se unió a esta protesta Santiago de Cuba y eso, obviamente, le dio otra dimensión a ese proceso, por el simbolismo histórico de Santiago de Cuba. Y, al mismo tiempo, porque Santiago de Cuba es la segunda ciudad de este país.

A lo que se agrega el hecho de que el 11 de julio de 2021 , Santiago de Cuba se mantuvo quieta, tranquila. El único acontecimiento al destacar en aquella fecha fue la detención de uno de los líderes pro-democráticos, como José Daniel Ferrer. De Santiago de Cuba entonces se extendió y ahí es donde generó un efecto bastante rápido de contagio a Bayamo, que es una ciudad también histórica e importante en la provincia de Granma, a un poblado, que se llama Jiguaní. De ahí se trasladó a Matanzas, básicamente un pequeño poblado, cinco kilómetros de Varadero, que se llama Santa Marta, luego Cárdenas, otro pequeño poblado también en la provincia de Matanzas , que se llama Los Mangos y de ahí pasó al centro del país.

A Cienfuegos, Ciego de Ávila. En algún lugar de Sancti Spiritus también hubo manifestaciones. Esto se ha venido reproduciendo, con localización en pequeños poblados al interior del país. Lo cual le da una connotación específica y muy interesante desde el punto de vista político y sociológico a las manifestaciones que se están desarrollando. Ya hoy hay cierta calma, hay una contra ofensiva mediática y política por parte del gobierno para tratar de disminuir el impacto, minimizar estas manifestaciones. Pero hay una corriente de malestar en todo el país , que va a ser bastante difícil para el Estado poder contener otro tipo de manifestaciones en cualquier otro momento.

-Cuando el gobierno intentó calmar estas protestas, no sólo envió a la policía. Envió arroz, es decir comida. ¿La sociedad cubana está hambreada y el gobierno lo sabe?

-Definitivamente lo sabe y sacaron de alguna reserva a los productos que se estaban demandando específicamente en muchas de estas protestas, que era comida y corriente. No pusieron la corriente inmediatamente. Pero sí llevaron arroz, un poco de azúcar, café, un poco de huevo. Leche, para no todos los niños, pero leche para una cantidad de niños según edades, para tratar de calmar y de paliar la situación. El gobierno sabe que hay una situación muy precaria. Lo que para el gobierno sigue todavía de alguna manera siendo inédito es que la gente articule y utilice su voz para demandarle al propio gobierno. Porque durante todo este tiempo, ellos han tratado de aparecer como ese gobierno paternalista, que explica a los hijos que ahora mismo no hay capacidad o recursos para satisfacer determinadas demandas y les pide silencio. Eso ha sido la práctica del gobierno: les pide silencio, trata de justificar, explicarse y les tramite una vaga esperanza de que eso se va a solucionar. De modo que los hijos se mantengan en esa condición totalmente infantil. Lo que es nuevo, desde julio hasta acá, es que la sociedad cubana, la ciudadanía ya no cree en la palabra, en la justificación, en la explicación y en la venta de esperanzas , en la feria revolucionaria y utiliza su propia voz para demandar. Y esto es lo más interesante y nuevo que se está produciendo ya en los últimos años en Cuba.

-¿Qué hay hoy en la libreta de racionamiento de los cubanos, profesor?

-Arroz, azúcar. Ocasionalmente, café. Ocasionalmente, una ración de pollo. Ocasionalmente, azúcar blanca, porque cuando digo azúcar tengo que referirme al azúcar parda, no al azúcar blanca. No es que el azúcar blanca sea la mejor, es que es la más demandada por los cubanos porque es dañina, de algún modo. Pero para la procesión y la demanda de los cubanos, el azúcar blanca es importante y significativa. Esto es lo único que se está ofreciendo en esta libreta de abastecimiento. Importante, no en las cantidades que solían suministrarse a través de la libreta de abastecimiento. Históricamente, cada cubano recibía primero 15 libras de arroz, después se disminuyeron a 10 libras de arroz. Y hoy solo reciben, cuando el Estado tiene la capacidad de suministrarlo, 7 libras de arroz. En el pasado siempre se recibía a principios de mes. Hoy se vende cuando el gobierno tiene la disponibilidad, lo cual refleja ya no solo una precariedad para el suministro, sino una imposibilidad para la importación. Porque mucho de este arroz, la mayoría de este arroz, es importado, ya no es el arroz que se cultiva en Cuba. Y esto es otro dato, que tiene que ver con lo que de algún modo la gente considera como estado fallido: la incapacidad de producir nacionalmente las necesidades y los productos o las mercancías que básicamente necesita el pueblo cubano.

-Cuba importa el 80% de los alimentos que consume. ¿Es la falta de divisas del Estado lo que ha generado esta situación?

-Básicamente la falta de productividad, la falta de producción al interior. Tradicionalmente las divisas en Cuba eran destinadas para comprar en el exterior una serie de bienes y proporcionar una serie de servicios que, por la estructura y la naturaleza de la economía cubana, no se producen dentro del país. La falta de divisas se pone en tensión frente a las necesidades básicas porque hay falta de producción de alimentos fundamentales para la población. Tampoco hay una producción de bienes o de servicios agregados para la economía cubana, pues prácticamente en Cuba no se exporta absolutamente nada que sea interesante. El turismo está debilitado, que es una de las entradas fundamentales de divisas en los últimos 10, 15 años. La exportación de servicios médicos es cautiva.. Es cautivo en el sentido de que es una negociación previa con determinados estados, que aceptan comprar los servicios médicos de Cuba. aquí que han sido importantes tampoco son suficientes para las necesidades. Y las remesas también han disminuido, que es el tercer rubro que ha permitido la obtención de divisas también en los últimos 15 años. De modo que sí, hay una carencia absolutamente de divisas porque lo poco que se tiene se tiene que emplear en aquello que se dejó de producir, además de lo que por la estructura económica de Cuba no se produce en la economía nacional.

Venta callejera en La Habana. Foto APVenta callejera en La Habana. Foto AP

-¿Y cómo explica que hay un barco tunecino desde el mes de febrero, lleno de gasolina, que no desembarque? Es porque no lo pueden pagar, ¿no?

-Se dice que justamente es porque no lo pueden pagar. Lo que el gobierno está aduciendo, de alguna manera indirecta, oficiosa, que no es oficial, es que este barco tiene temor a entrar en Cuba porque puede ser sancionado a no entrar en algún puerto norteamericano si toca puerto cubano. En realidad, parece que fue algún convenio que finalmente el gobierno cubano no ha podido pagar porque ,probablemente, no recibió el préstamo que requería para poder adquirir este barco de combustible. México no ha podido suministrar más petróleo. Venezuela está en una crisis también fundamental e importante, sobre todo de la industria petrolera

-El gobierno está en un enorme plan de ajuste también. Más la inflación. Es que los cubanos pueden pagar un aumento de la electricidad, de precios. El costo de vida se ha vuelto insoportable, ¿no?

-Insoportable. Prácticamente no se puede sufragar este gasto. El gobierno ha aumentado el pago, la tarifa de electricidad a determinados consumidores. Básicamente para establecer una tarifa diferenciada para aquellos que consumen bastante electricidad o mucha electricidad, relacionados fundamentalmente con las mini pyme, las pyme. Es decir, las personas que han abierto negocios y que por supuesto necesitan utilizar mucho más corriente. El aumento de la tarifa afectaría fundamentalmente a este sector. Obviamente el cubano de algún modo también estaría afectado, porque un aumento de la tarifa supone un aumento de precios. De manera que habría una afectación indirecta al precario salario o al precario poder adquisitivo del peso cubano. La inflación justamente está provocada por este reordenamiento monetario, en el cual el gobierno fracasó por el momento que lo aplicó, pero en el sentido de oportunidad y el sentido de realidad.

-Este malestar generalizado, ¿usted cree que puede ser el detonante de una protesta mayor?

-Sí que lo creo. Los comentarios que hacíamos a determinados medios cuando el gobierno anunció lo que se conoce como “paquetazo”, era que justamente se iban a producir manifestaciones como respuesta a esto. Afortunadamente ya la sociedad cubana normaliza la protesta como herramienta de presión política al gobierno. Pensábamos que estas protestas iban a ser muy localizadas. Pero no creíamos que se iba a producir en la dimensión de estas protestas de marzo. Casi la mitad de las provincias de Cuba, en algún lugar ha habido manifestación, en estas jornadas de marzo.

Y al mismo tiempo, intensidad de las demandas y el tipo de demandas que también la gente hacía en estas marchas. Porque fundamentalmente hay una carencia económica. Pero lo interesante es que hay también demandas agregadas, que está haciendo la ciudadanía. No solo de alimentos, sino también de libertad. No solo de corrientes(electricidad), sino también de cambios políticos. No solo de leche para los niños, sino además de elecciones libres. En algunas de estas marchas se cantó el himno , como una especie de reapropiación cívica del himno nacional, que prácticamente ha venido siendo siempre identificado con la revolución cubana y menos con la sociedad cubana

Es decir, que ha sido un proceso interesantísimo. Yo creo que, como han dicho muchos estudiosos de los procesos de cambio democrático, ya Cuba es una sociedad, no un Estado, pero sí una sociedad democratizada, abierta a la sorpresa. Por eso vamos a ver muchas más manifestaciones y estas que ocurrieron fueron bien interesantes.

-¿Hay una desilusión abierta de la gente con el régimen?. ¿La gente se atreve a protestar, a gritar, a cuestionarlos?

-Definitivamente. No hay legitimidad para el régimen y para el gobierno. Y ahí sucede algo muy interesante. Con Fidel Castro comenzó ese proceso en que la gente deslegitimaba al régimen o empezaba a deslegitimar el tipo de régimen en que vivíamos, pidiendo más cambios, pero no deslegitimaba a la persona. Y eso es interesante.

Con el presidente Díaz Canel -y ese es el doble problema que tiene el poder ahora mismo- hay una deslegitimación ya mucho más pronunciada, profunda, abierta hacia el régimen y una deslegitimación de su persona.

Entre otras razones, porque no ha sido electo. Una de las consignas y una de las preguntas que se hacía en estas últimas marchas, sobre todo en Oriente, era la pregunta que le hacían a las autoridades de quién les había elegido. Un cuestionamiento directo, que refleja ya una conciencia política sobre la situación que estamos viviendo en el país. Lo que sí, definitivamente, hay muy poca legitimidad. De hecho, ahora Díaz Canel acaba de hacer un viaje a Songo-La Maya, que es un municipio de la provincia de Santiago de Cuba,

en un recorrido que parece más un recorrido de un candidato electoral que el recorrido de un jefe de Estado. Él va buscando apoyos. No va a los lugares que ya cree perdidos. De modo que está compitiendo casi como un candidato fantasma, en este último viaje que ha hecho a Santiago de Cuba.

Una humilde barriada en la localidad de Santa Marta, en la provincia de Matanzas, sin luz. Foto EFEUna humilde barriada en la localidad de Santa Marta, en la provincia de Matanzas, sin luz. Foto EFE

-¿Hoy la Revolución tiene realmente una crisis de liderazgo, de representatividad y está disputando su popularidad con los que lo cuestionan?

-Exactamente. Está buscando reconstruir, capturar ese consenso casi total que hubo durante muchos años respecto al gobierno y a la Revolución. Está tratando de recuperar ese terreno perdido, pero ya es inevitable. Estamos en un movimiento y en un momento en el que los cubanos comienzan a dejar de ser súbditos y se convierten en ciudadanos. Buscan establecer una relación bien racional o más racional con el poder y no tan religiosa, como ha sido durante toda la tradición política cubana en los últimos 40, 50 años. Y eso es algo importante que está ocurriendo. Pero que cuestiona básicamente la legitimidad del proceso.

Porque a diferencia de lo que ocurrió ya hace mucho tiempo, en la Europa del Este, este régimen no termina porque las realidades superan las expectativas. Este régimen está terminando porque no es capaz ya de garantizar sus propias expectativas. Por eso convive una deslegitimación con una crisis muy precaria del país, una crisis precaria para la sociedad y sobre todo para los sectores imaginados.

-La cubana siempre fue una revolución cargada de símbolos. Cuando uno iba a Cuba ,leía en los posters “Hasta la victoria siempre”, “Viva Fidel”, “la revolución internacionalista”, ¿Toda la juventud cubana sigue creyendo en esos eslogans o realmente hay un abismo entre ese pasado y esta nueva juventud?

-Un abismo, absoluto. Recordemos que la juventud de hoy nació en los finales de los 90 del siglo pasado y en el 2000. ¿Qué quiere decir esto? Que nació en la crisis. No nació en el momento de esplendor mítico de la revolución cubana, como las generaciones anteriores que disfrutaron de ese efecto mágico mítico de la revolución, con algunas ventajas que tenían y que teníamos dentro de la sociedad cubana. La juventud nació en un momento de crisis de modelo, de cuestionamiento.

Es la primera que participa de una comunicación y de un ecosistema informativo abierto, plural y más horizontal. Esa combinación es letal. Por eso es que las escuelas hoy y en determinados lugares, los muchachos confunden los símbolos o no les interesa los símbolos de la revolución. Excepto las coreografías que ,de cuando en cuando, recrea el régimen, donde lleva todavía algunos sectores, sobre todo estudiantiles, aquellos que tienen intereses en terminar sus carreras, de manera obligatoria a marchas y a cantos de himno y a la repetición de viejas consignas, que ya no guardan ni siquiera relación con la política exterior misma del gobierno cubano.

Porque los servicios médicos se venden. Ya no es internacionalismo, ya no son las brigadas yendo a los lugares devastados, para atender a determinados grupos de personas necesitadas o afectadas por terremotos o plagas. Ahora se trata de vender servicios médicos contantes y sonantes. Esa generación joven es testigo de eso, de hecho muchos participan de eso. Por lo tanto, hay un abismo totalmente entre la mística revolucionaria y lo que está pensando y la percepción y cómo actúan y se comportan los jóvenes hoy por hoy.

-¿En este clima, las elecciones libres en Cuba no están tan lejos?

-No están tan lejos. De hecho ya no son una demanda de grupos políticos o cívicos organizados. Son una demanda popular. Yo siempre recuerdo en el 2018,en que hubo una especie de deliberación controlada con la sociedad del proyecto de constitución, según las cifras propias, dadas por el gobierno, el 11% de los consultados planteó la demanda y la necesidad de elecciones directas del presidente de la república. Estamos en 2024, en un momento de aceleración de todo el campo informativo, de que la gente conoce más cómo se dan los procesos afuera de Cuba, por la internet,, el teléfono y esa demanda se ha acelerado. De modo que no está muy lejos del momento en que ya las condiciones y ,al mismo tiempo, un articulado movimiento desde la sociedad en esa elección, las elecciones libres sean una realidad que podamos disfrutar, que podamos ver o de la que podamos ser testigos en Cuba.



Source link

Escanea el código