Los productores apuestan a la fertilización y se entusiasman con lograr trigos de hasta 60 quintales



La siembra de trigo avanzó a paso firme la última semana en Argentina. En una campaña donde los perfiles están bien cargados de humedad y los costos productivos de los fertilizantes han bajado, los agricultores apuestan a utilizar tecnología de punta para lograr rindes superiores a 50 quintales por hectárea

Desde la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), la Guía Estratégica para el Agro (GEA) indicó que las dosis de fertilización con urea para el trigo 2024/25 están subiendo a los 200 o 250 kilos por hectárea. «Muchos apuntan incluso a alcanzar rendimientos de 60 quintales por hectárea», dijo Cristián Russo, el jefe de la GEA. Según contó, con un 40 por ciento de la superficie implantada, ya «empieza a verse un efecto cascada y de contagio en la que se suman más hectáreas y más planes de punta en fertilización». Tal es así que desde la entidad estiman que el área podría superar entre un 10 y un 15 por ciento a lo proyectado inicialmente en la región núcleo.

Los técnicos de esa zona están informando de «un fortísimo aumento de dosis de fertilizantes respecto a la campaña pasada, campaña que se fertilizó muy poco», relataron Marina Barletta y Florencia Poeta, integrantes de la GEA.

En el norte bonaerense, planifican aportar más de 180 kilos de nitrógeno, dependiendo de la fertilidad de cada lote, con la aspiración de un potencial de 60 quintales.

A la siembra, los productores están haciendo importantes aportes de nitrógeno y fósforo. En Bigand reportan aplicaciones de hasta 120 kilos por hectárea de arrancador cuando la dosis base ronda los 80 kilos. Además, se utilizan mezclas con micronutrientes como zinc, por ejemplo. La dosis estimada para la urea pasarían de 150 kilos por hectárea a 200 y 250. “Está la genética, las condiciones de suelo, la humedad y el condimento de una excelente fertilización; todo está dispuesto para tener un gran año triguero”, dicen los informantes de la BCR de Carlos Pellegrini.

Vale recordar que el récord productivo triguero se obtuvo en la campaña 2021/22 con 47,3 quintales. En la previa de esa siembra, los productores apuntaban a un rinde objetivo de 50 a 55 quintales por hectárea.

Los planetas parecen haberse alineado para el trigo este año, prometiendo revancha frente a la mala campaña pasada. Por eso, el ritmo de siembra se aceleró notablemente, llegando a 360.000 hectáreas tan solo en los últimos siete días, cubriendo así el 40 por ciento de la superficie proyectada para la campaña. Aunque podrían ser más ya que la gramínea suma lotes cada semana en la zona núcleo.

«El salto de la intención triguera pasó de 10 a 15 por ciento, con lo cual el hectareaje triguero ya se ubica en 1,21 millones de hectáreas. En el este de Córdoba, en Monte Buey, los técnicos comentan que habrá entre un 30 a 35 por ciento más de superficie destinada al cereal», detallaron desde la GEA. De esta manera, la campaña se acercaría a un equilibrio, con un tercio de área de trigo/soja, otro de maíz (temprano) y otro de soja de primera.

Hasta el momento, el avance de la siembra viene marcado por la humedad superficial de los lotes que está justa en los primeros centímetros del suelo pese a que las reservas de agua útil son muy buenas. El sector más adelantado es el centro sur santafesino con un 80 por ciento sembrado y le sigue el sudeste cordobés con un 40 por ciento. En el noreste y noroeste de la provincia de Buenos Aires las labores están comenzando, con un 10 y un 20 por ciento, respectivamente.



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