28/05/2024

Los terneros y el pasto, una dupla que invita a apostar por el futuro



El análisis de la actividad ganadera está siempre atravesado por múltiples variables que muchas veces hacen fuerzas contrapuestas. Además, hay que tener en cuenta tanto la foto que ofrece el presente como la posible evolución que generan los ciclos biológicos, y en la amplia geografía argentina se agrega el componente de la variabilidad climática y ambiental. Con esta complejidad en vista, Clarín Rural conversó con productores y analistas para conocer las tendencias del mercado de invernada.

En lineas generales, la zafra de terneros arrancó con valores atractivos y se observa una demanda interesante para poblar campos que recuperaron su color tras los años de sequía, pero siempre hay excepciones. Marcela Ciccioli es productora y cabañera en Bahía Blanca, sur de Buenos Aires, una zona que sigue pasando momentos dramáticos. “A nosotros nunca nos vino el Niño, hace cinco años que estamos padeciendo la sequía y desde el año pasado se profundizó. Hay campos que están liquidando su hacienda. Otros, como yo, estamos buscando campos para llevar parte de la hacienda y alivianar un poco los campos ya que no van a tener el nivel nutricional que se requiere para atravesar este invierno, que va a ser muy duro porque no tuvimos primavera y tampoco hemos tenido otoño, que pensamos que iba a venir a subsanar ese bache”, asegura la productora.

Con ese escenario, advierte que en su zona “no va a haber demanda de nada”. “De hecho estamos empezando a preocuparnos porque la verdad es que va a ser difícil la venta de toros para este año, porque se han liquidado vientres de una manera dolorosa y no vamos a tener vacas para dar servicio a aquel que pueda seguir costeando y seguir sosteniendo sus vacas”, dice.

En el otro extremo está Jorge Giacomelli, de Cacharí, Entre Ríos, quien dice que en su zona sí llovió bien y que hay muy buena demanda por los terneros. “El clima está ayudando, está habiendo bastante retención para compensar la pérdida que hubo durante la seca, y eso presiona el precio de la hacienda porque hay escasez. Está todo el mundo pidiendo terneros, te llaman a cada rato”, comenta.

Alguien que tiene una idea más general de lo que viene sucediendo es Joaquín Jauregui Lorda, tercera generación de consignatarios de hacienda, quien conoce desde adentro los ritmos y dinámicas del mercado de invernada y esta semana remató más de 11.000 cabezas de terneros y vacas de cría. En cuanto a la incidencia del clima en el mercado, comenta que en general los campos están muy bien por lo que la venta de terneros no está saliendo muy de golpe, pero de todos modos, la zafra es la zafra. “Este año se dice que va a haber menos terneros pero por ahora no se está notando porque estamos en plena zafra y salen muchos terneros juntos. La oferta es grande y la demanda también está traccionando. Creo que los valores son buenos, están estables desde que empezó la zafra, alrededor de los 2.000 pesos el kilo. Además está empezando a aparecer un poco más de plazo”, dice.

Para sumar matices al análisis y vislumbrar lo que puede llegar a suceder en los próximos meses, Diego Ponti, analista de la consultora AZGroup, repasó los fundamentos alcistas y bajistas para el ternero, y opinó que hoy pesan un poco más los bajistas.

Uno de esos fundamentos bajistas es justamente la mencionada estacionalidad. “Entramos en los meses donde se concentra la mayor cantidad de ventas y movimientos de terneros y terneras, y las estadísticas indican que generalmente los precios bajan o quedan estables por mayor oferta”, dice.

En segundo lugar, Ponti menciona el precio del gordo. “No tengo perspectivas de que se mueva mucho hacia arriba, no creo que haya un salto importante del precio del gordo porque la exportación está cara y no está competitiva y porque el consumo está muy debilitado y vamos hacia meses donde se va a profundizar la recesión, a pesar de que va a ir bajando la inflación. Eso le va a poner un techo al precio del ternero, y también la falta de plazos largos de financiamiento”, advierte.

Entre los factores alcistas, en línea con lo que mencionaba Jauregui Lorda, Ponti dice que está habiendo una zafra mucho más gradual que la del año pasado. “En marzo se movieron un 24 por ciento menos de terneros desde campos de cría a campos de engorde, ya sea pastoriles o corrales intensivos”, detalla, e indica: “El productor está vendiendo de a poco en la medida que necesite plata o que se queda sin pasto, pero en general los campos están en buenas condiciones. Hay varias zonas que están complicadas, pero en general el otoño viene con buenas condiciones climáticas, entonces el productor vende de a poco y eso colabora para sostener un poco los precios”.

A su vez, según el analista, se observa una demanda más amplia porque incluye a los recriadores pastoriles que el año pasado fueron menos por la cuestión climática. Además el precio del maíz está muy barato en términos de carne, -80 kilos de carne de novillo compran una tonelada de maíz-, lo cual alienta la participación en el mercado de más engordadores a corral.

“En ese juego de fundamentos alcistas y bajistas, yo creo que hoy por hoy lo que más pondera es la estacionalidad y los límites que le pone el gordo al precio del ternero principalmente. Y en tercer lugar, mucho más abajo, la falta de tasas y opciones de financiamiento”, sintetiza Ponti.

Habrá que esperar unos meses, entonces, para ver cómo se acomodan esas fuerzas cuando empiece a escasear la oferta, teniendo en cuenta que la economía local no muestra grandes incentivos de precio pero que los terneros y las vacas siempre son un activo atractivo en el mediano y el largo plazo, sobre todo cuando hay pasto en los campos.



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