28/05/2024

Mejora la ecuación del trigo y esperan un aumento en el uso de fertilizantes



Empieza a dibujarse en la cabeza de los productores una nueva campaña de granos finos, y con algunas variables que mostraron cambios importantes en las últimas semanas, la ecuación se torna más atractiva para la siembra de trigo. El precio del cereal insinúa fundamentos alcistas, el de los principales fertilizantes bajó y los perfiles de casi todas las zonas productivas lucen tan cargados como en la histórica campaña 2021. “Algunos melones se van acomodando”, ilustró hoy en una reunión para periodistas la gerenta de la Asociación Civil Fertilizar, María Fernanda González Sanjuan.

Y Roberto Rotondaro, presidente de esa entidad que nuclea a las empresas productoras y vendedoras de fertilizantes, añadió: “Antes que nada, si hay agua, la oportunidad está”.

Según detalló Rotondaro, el precio de la urea, principal fertilizante utilizado en el país, se muestra competitivo, mientras que la media de los últimos años es 600 dólares por tonelada, ahora está en torno a los 560.

La relación de precios insumo producto es muy buena para el nitrógeno, no tanto para el fósforo. El márgen del cultivo es muy variable según zonas y esquemas, pero en general los márgenes de la combinación trigo/soja son interesantes, especialmente en el norte y sudeste de Buenos Aires”, dijo, y afirmó que el manejo del nitrógeno y los cultivares será clave para combinar rendimiento y calidad.

En este sentido, desde Fertilizar proyectan un aumento en el uso de fertilizantes en esta campaña hasta los 5,3 millones de toneladas, de los cuales un 30 por ciento se utiliza para potenciar el trigo. “Hacia adelante, este debería ser un nuevo piso”, dijo Rotondaro, y aclaró que aun se trata de un volumen que está lejos de asegurar una reposición de nutrientes sustentable.

Durante la misma reunión, la doctora en Ciencias Agropecuarias e investigadora del Conicet Gabriela Abeledo repasó los aspectos que hacen a la calidad del trigo, y para dar un marco sobre la importancia de ese cereal comenzó brindando un dato muy interesante: solo el 10 por ciento de las 374.000 especies vegetales conocidas en el mundo son cultivadas, apenas 8 de ellas son el pilar de la alimentación humana y hay cuatro que aportan el 75 por ciento del contenido calórico de la producción mundial de alimentos: arroz, maíz, soja y trigo.

Volviendo al tema de la calidad, la especialista explicó: “La caracterización de la calidad del trigo depende del uso final del producto”. En el trigo destinado a la panificación, los granos se evalúan según sus atributos sanitarios, físicos (peso hectolítrico) y químicos (concentración de proteína). En la harina, los factores centrales a medir son el rendimiento en harina y el contenido de gluten, muy vinculado a la cantidad de nitrógeno. Y en la masa, lo que se mide es principalmente la fuerza (w).

La harina panadera, por ejemplo, tiene un W de 100-180 y un 10-11 por ciento de proteína. La harina con valores inferiores a estos es utilizada en masas finas o galletitas, y la que tiene valores superiores es destinada a panes con mayor nivel de fermentación.

Según explicó Abeledo, para favorecer la cantidad de proteína del grano, el cultivar y el ambiente interactúan y la disponibilidad de nitrógeno en el ambiente es la variante determinante. Y la buena noticia que aportó la investigadora con abundantes datos de ensayos es que ya se conoce cuáles son los cultivares con mayor potencial para proporcionar contenido de gluten y fuerza de masa.

Entonces, a poco de arrancar la siembra se puede decir que la rentabilidad está, el agua está y la información también está.



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