28/05/2024

Quién es Jorge Glas, el exvice de Ecuador y alfil de Rafael Correa que hizo explotar una crisis con México y quedó preso en una cárcel de máxima seguridad


Jorge Glas, el exvicepresidente de Ecuador que fue detenido este viernes por la noche en medio de un controvertido operativo policial que irrumpió en la embajada de México en Quito, donde estaba con asilo político, fue trasladado a una cárcel de máxima seguridad en medio de un vendaval diplomático. La cárcel no es algo nuevo para él, que supo ser uno de los hombres fuertes del gobierno de Rafael Correa, entre 2007 y 2017. Todo lo contrario: vuelve a estar detenido, como estuvo la mayor parte de los más de seis años que pasaron desde que dejó el cargo.

Involucrado en condenas e imputaciones de corrupción, Glas denuncia que es víctima de una persecución política y apela a un término muy familiar para cualquier argentino: habla de ‘lawfare’, una de las palabras predilectas de la expresidenta y exvice Cristina Kirchner para defenderte de las denuncias por desmanejos en sus dos gestiones.

Que esta no sea la primera vez que Glas es detenido no quiere decir que este episodio sea igual a los anteriores. Es que esta última detención llevó a que México rompa las relaciones diplomáticas con Ecuador, después de que el Gobierno del presidente Daniel Noboa ingresara por sorpresa a la embajada mexicana en Quito para capturar al dirigente correísta, pocas horas después de que la Administración del presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, le concediera el asilo político que había solicitado.

La detención de Glas, que varios expresidentes de la región denuncian que en realidad se trató de un secuestro más asociado a épocas dictatoriales, se produce en un momento de máxima tensión y horas después de que el Gobierno ecuatoriano expulsara a la embajadora mexicana, Raquel Serur.

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Jorge Glas, fue trasladado a una cárcel aún sin conocer, luego de ser detenido en la embajada de México.

La diplomática fue expulsada del país por unas declaraciones de López Obrador en las que vinculaba el asesinato del candidato Fernando Villavicencio con el triunfo electoral de Noboa, que se impuso en segunda vuelta a la candidata correísta Luisa González.

“Hubo elecciones en Ecuador; iba la candidata de las fuerzas progresistas como 10 puntos arriba. Entonces, un candidato que habla mal de la candidata que va arriba, es asesinado y la candidata que iba arriba se cae y el candidato que iba en segundo sube”, aseveró el mandatario mexicano. acoso de la ex asesora

López Obrador hacía referencia a la postulante presidencial Luisa González, del partido Revolución Ciudadana del expresidente ecuatoriano Rafael Correa (2007-2017). “Queda después de este asesinato como sospechosa, sigue haciendo campaña en circunstancias, considero, muy difíciles”, dijo el presidente mexicano.

La reacción fue casi inmediata. Noboa le ordenó a su canciller Gabriela Sommerfeld expulsarla. Y ella dijo que la embajadora mexicana Raquel Serur Smeke tenía 72 horas para abandonar el país por ofender al Estado ecuatoriano y a los ecuatorianos. El resto es historia conocida.


Actualmente Glas está imputado por presunto peculado (malversación de fondos públicos) en el caso ‘Reconstrucción’ de la provincia costera de Manabí, la más afectada por el fuerte terremoto ocurrido en 2016, por lo que un juez había ordenado su detención e ingreso en prisión preventiva después de que se alojó en la Embajada de México.

Una antigua amistad con Rafael Correa

Rafael Correa junto a su compañero de fórmula, Jorge Glass, celebrando la reelección del presidente de Ecuador en 2016. Foto: EFERafael Correa junto a su compañero de fórmula, Jorge Glass, celebrando la reelección del presidente de Ecuador en 2016. Foto: EFE

Glas, de 54 años, es ingeniero electrónico y forjó una amistad con Correa desde la juventud como parte de un grupo de ‘boy scouts’ en la ciudad portuaria de Guayaquil, de donde son originarios los dos.


Así, fue parte del Gobierno de Correa desde el inicio, como presidente del Fondo de Solidaridad (2007-2009), y luego como ministro de Telecomunicaciones y Sociedad de la Información (2009-2010) y ministro coordinadores de Sectores Estratégicos (2010-2012).


Entonces formó junto a Correa el binomio electoral de candidatos a presidente y vicepresidente de la formación política oficialista Alianza País para las elecciones de 2013, y tras el triunfo electoral completó los cuatro años en el cargo (2013-2017) para luego repetir victoria con Lenín Moreno en 2017.

Sin embargo, pronto Moreno retiró de todas sus funciones a Glas cuando comenzaron a acumularse las denuncias e indicios de corrupción de en su contra, y en septiembre de 2017 el vicepresidente ingresaba en prisión preventiva y fue desposeído del cargo.

Lenín Moreno junto a Correa y Jorge Glas, que también fue su vicepresidente en 2017.Lenín Moreno junto a Correa y Jorge Glas, que también fue su vicepresidente en 2017.

Por qué lo detuvieron: tres condenas, dos siguen vigentes


Los procesos judiciales siguieron su curso en los años siguientes mientras él seguía en prisión y acumuló hasta tres condenas, si bien una de ellas luego fue anulada.

Primero fue condenado a finales de 2017 a seis años de cárcel por asociación ilícita en el caso Odebrecht, y después en 2020 a ocho años de prisión por cohecho en el caso ‘Sobornos’, la trama de financiación irregular Alianza País en la que también fue condenado e inhabilitado Correa, que al igual que Glas denuncia ser víctima de ‘lawfare’ y en su caso cuenta con la condición de refugiado por parte de Bélgica.

En 2021 también fue condenado a otros ocho años de cárcel por peculado por el caso ‘Singue’, sobre las condiciones de adjudicación de los contratos de este bloque petrolero.

Excarcelado cautelarmente y denunciado por una asesora

Durante su tiempo en prisión siempre trató de encontrar la forma de salir en libertad al aducir una delicada condición de salud y de peligro contra su vida, a medida que la crisis carcelaria en Ecuador se agudizaba, con frecuentes motines y matanzas entre criminales bandas rivales que controlan internamente las prisiones.

El exvicepresidente Jorge Glas, detenido anoche en la embajada de México en Quito.El exvicepresidente Jorge Glas, detenido anoche en la embajada de México en Quito.


Así, logró salir temporalmente de la cárcel durante 40 días en abril de 2022, gracias a una polémica resolución judicial que fue anulada posteriormente.

Para finales de ese mismo año otra resolución judicial ordenó nuevamente su excarcelación como medida cautelar hasta que la Justicia resolviese si se le concedía el beneficio de la prelibertad, luego de haber logrado aglutinar las dos penas por los casos ‘Sobornos’ y Odebrecht y haber cumplido la mayor parte de los ocho años de privación de libertad.


Sin embargo, la Justicia le denegó ese beneficio, por lo que debería volver a prisión para cumplir esa pena.


Otro fallo judicial le restituyó sus derechos políticos para poder ser candidato en las elecciones extraordinarias de 2023, y en ese contexto Glas fue escogido en primera instancia como el candidato presidencial del correísmo para esos comicios pero declinó la candidatura ante la posibilidad de que la resolución que le permitía postular fuese anulada.

A finales de 2023 se vio envuelto en otra denuncia por presunta intimidación por parte de Soledad Padilla, una ex asesora que le había dado asistencia durante su tiempo en la cárcel y que, según la denunciante, sufrió acoso por parte de Glas al no ver supuestamente correspondido su interés en formalizar una relación y enterarse que mantenía una relación sentimental con un asambleísta del grupo parlamentario del correísmo.

En cambio, Glas contradenunció tanto a Padilla por presunta extorsión al afirmar que supuestamente le había exigido recibir 350.000 dólares a cambio de no difundir las grabaciones de algunas de sus conversaciones que finalmente salieron a la luz.

Ahora, el ex vicepresidente de Correa vuelve a estar en el centro de la polémica, esta vez tras el operativo policial ordenado por el gobierno de Noboa para apresarlo a pesar de estar con asilo político en la embajada mexicana en Quito, desatando una crisis diplomática casi inédita.



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