Turf festejó los 27 años de Una pila de vida en el Teatro Coliseo



El sueño llegó muy lejos.

Por Sofía Llamedo

En una noche muy fría en la Ciudad de Buenos Aires y con una luna casi llena, los fanáticos de Turf llegaron a las puertas del Teatro Coliseo vestidos para la ocasión. Al ingresar, pudieron deleitarse con alguna latita de birra que les regalaban en el hall.

Cerca de las 21h, los sonidos de las latas al abrirse armonizaron el cálido teatro. En ese momento, Joaquín Levinton ingresó como un fanático más, todo vestido de negro, arengando al público y cantando a capela. “Igual todavía falta gente”, expresó a los gritos mientras algunos intentaban deducir si realmente era él.

Se sabía que sería una celebración especial, ya que se cumplen 27 años del lanzamiento de su primer disco: Una Pila de Vida. El telón se abrió y a las 21:30h clavadas “La recta final” dio inició a la mágica jornada. La banda completa estaba vestida de gala, pero Joaquín tenía un traje muy patriota con los colores celeste, amarillo y blanco. ¿Coincidencia? No lo creo.

El álbum lo tocaron completo, en el orden tal cual se editó. Como era de esperarse, en un Teatro Coliseo sin ni un espacio vacío. nadie aguantó ni dos segundos en sus butacas, y en “Panorama” se armó un pequeño y cuidado pogo bien cerquita del escenario para entrar en calor.

“Muy bienvenidos sean todos a este momento tan especial para nosotros. Esta canción que vamos a tocar ahora fue nuestro primer gran éxito… que no se entiende muy bien el porqué, pero fue un éxito. La compañía nos decía: ‘este es el éxito’ y evidentemente tenía razón”, anticipó el showman para luego tocar el clásico que suena en los corazones de todos los argentinos: “Casanova”.

En “Despiole generacional” los fanáticos no dejaron de agitar y corear la canción en la que originalmente participó Charly García. Cuando llegó el momento de “Crónica te ve” la bola de boliche se encendió y el teatro parecía un cielo estrellado. Mientras, en la pantalla del escenario se podía ver un “Último momento” al estilo del canal Crónica, donde aparecían las caras de los presentes.

El octavo tema fue “Vienen llegando”, y es que Levinton aguantó 8 canciones sin meterse entre el público, pero para cantar el gran hit que le da nombre al disco, se subió a una de las butacas del teatro. “Me vuelvo a mi lugar de trabajo, permiso”, bromeó mientras regresaba al escenario.

“¿Quiénes de ustedes están desde el principio? Algunos mienten porque les veo las caras y no habían nacido. ¿Quiénes de verdad están desde el principio? Los que dicen que si tienen como 60 años”, expresó entre risas antes de tocar “Juventurf”.

Luego de finalizar el disco entero, Joaquín se tomó otro momento para hacer eso que ama, interactuar con sus fans: “Estamos muy felices de haber grabado este disco. El disco de nuestro sueño de tener una banda. 27 años después este sueño llegó muy lejos, lo concretamos. Le quiero agradecer a la banda por ser los mejores compañeros. Así que en esta contienda de amor y buena aventura vamos a darle el cierre al primer disco, vamos a cerrar esto tan especial”, y sonó “Día especial”.

La única manera de terminar la mágica jornada era con una seguidilla de hits. Así, sonaron “Loco un poco”, “No se llama amor” y “Cuatro personalidades”. Luego, quien le pone voz a la banda aclaró que no quería saltarse ninguna etapa y deleitó a los presentes con “Sentimientos encontrados” del último disco que sacaron.

“Magia blanca” tuvo ese no sé qué especial. Casi como en clima de ritual, sonó mientras cientos de linternas alumbraban el teatro. “Todo por nada” fue la antesala de “Pasos al costado” y “Yo no me quiero casar, ¿y usted?” que le dieron fin al show. Turf se despidió del Teatro Coliseo con una ovación de pie que garantiza que, 27 años después de su debut, sigue siendo un emblema de la música argentina y del rock nacional.

 

Cobertura audiovisualSofía LlamedoBruno Dulbecco

Ph@luligk.ph





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